Bob Dylan y la música como poesía




Sobre Dylan, la música, y como el lirísmo y la ilusión toman terreno sobre la sensación.


Dylan siempre ha sido uno de mis autores favoritos, tanta pasión, tanta honestidad fluyen en su trabajo con tanta facilidad… Y, sin embargo, me cuesta muchísimo expresarlo, demostrar lo que hace grande a su música no es tarea fácil, y mucho menos para alguien como yo, que no acostumbra escribir (de hecho, esta es la primera vez) sobre música. Quién sabe porque decido comenzar ahora. ¿Por qué tengo tantas dudas? Porque creo que la música fluye y varía como ninguna otra forma de arte, no tiene porque seguir ninguna forma de estructura narrativa, y no toda tiene que ser apreciada en su conjunto (como álbum), cada canción puede ser su propio mundo, claro que hay excepciones, pero son una elección, no la regla a seguir.
Esto dificulta, o más bien hace imposible comprender a un artista o a su obra en su totalidad (aunque la tarea ya parecía imposible desde el principio). Pero sí creo al menos, poder atisbar un poco de claridad en unas cuantas partes, por aquí y por allá. Por eso mismo hoy pienso hablar de Dylan, la música, y mi relación con estos dos.
¿Y por qué solo Dylan, y no otros de mis artistas favoritos?
Porque creo que Dylan es la epitome de la música contemporánea, que no implica que sea el mejor, pero sí que es la figura que mejor representa a la música en su estado actual, es decir como arte conceptual, capaz de trasladar ideas y donde la letra, el lirismo, comienza a tomar mucho más terreno.
 Cuando uno lee a Nietzsche en El nacimiento de la Tragedia hablar sobre lo que hace a la música importante, al no ser un arte ilusorio, uno no puede sino preguntarse si esa visión del arte no está en decadencia (toma esa, bigotón) o al menos reducida.
Para decirlo en términos más claros, el arte de Dylan, o al menos la apreciación consensual de su música reside en sus letras y muy pocas veces en la música como tal. Y aunque obviamente la culpa no es de un solo hombre, pareciera que marca un punto de inflexión entre el análisis musical ahora y el de antes, el de ahora siendo uno que busca significado antes en las palabras que en los sonidos, y si esto no es cierto de forma universal por lo menos sí lo es de forma íntima, porque supuso un largo cambio en mí.

Por eso también vengo a hablar de mi relación con la música, porque está profundamente liada a la figura que representa Dylan.



Sin embargo, también quiero hacer justicia a los álbumes que se han quedado atrás o que viven en la sombra de los ahora clásicos de Dylan, porque quiero mostrar las diferentes facetas de este hombre.
Por eso esta serie también se ocupará de analizar cada álbum, haciendo énfasis en los menos comentados.
Sin más que decir, nos vemos las próximas semanas con el primer álbum, publicado en 1962, con el nombre de Bob Dylan.



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