Beat Cop// Crítica




La calle está viva.



Cuando nos adentramos en la obra de Pixel Crow, lo que resalta a la vista es la estructura que la narrativa toma, se divide por días, vivimos la rutina del protagonista, desde el amanecer hasta el atardecer, cuando toca volver a casa. Dicha rutina cambia en cierto modo los desafíos diarios, todo con la intención de demostrar como la policía no es perfecta, y que tiene sus errores. Por ejemplo, no ponemos multas por amor a la justicia. Más bien, lo hacemos para que se nos pague por ello. No se puede culpar a nadie, cuando la justicia se vuelve tu día a día, pues se vuelve justamente eso, un trabajo. Ya quisiéramos todos ir por los causantes de nuestra miseria, o acabar con los italianos que se creen los dueños de todo, pero nos toca poner multas… Por otro lado, cuando sí nos toca interactuar con los bandos la dinámica cambia un poco: si no quieres acabar muerto, o estancado en la calle para siempre tendrás que cometer ciertos crímenes, aliarte con algunos o, mejor aún, ser el perro de todos. Lo interesante es que esto pasará lo quieras o no, creer en la justicia es importante, pero hay que recordar que esta es imperfecta.
A veces las decisiones son un tanto evidentes, haces lo "bueno" o lo "malo" (similar a fallout 4, watch dogs o infamous, que han sido justamente criticados por ello.), aunque aquí eso no queda tan mal, porque justamente el juego quiere obligarte a actuar bajo tus propios intereses y no de forma humana y moral, aquí eres un ser frio y calculador. Las barras que miden tu relación con los demás individuos, contrariamente a la visión que tenemos de ellas en la crítica de vídeo juegos, cobran un nuevo significado. ¿Pero por qué aquí se justifica su utilización y qué importa? Dirán. Bueno, además de lo explicado anteriormente, también contrasta con la otra parte que cubre todo nuestro tiempo en el juego, la calle.
Es decir, se contrapone a algo que no es frío y calculador como tú. La calle, está viva; hay movimiento, pequeñas historias que se desarrollan dentro y fuera del arco principal, y todo esto es importante porque lo que Beat Cop quiere que entiendas es que no eres un héroe. Está muy bien ser justo, pero no solo pasa que hay misiones moralmente cuestionables, sino que, además, sí o sí la vas a cagar, tal vez no es tu culpa directamente pero el simple hecho que no hayas estado donde debías puede causar una catástrofe, las decisiones que tomes tienen un peso muy real, no se trata de lo que decides hacer, sino de lo que decides no hacer. En otras palabras, si decides acatar una misión forzosamente dejarás otra de lado.
 Muerte, injusticia y un recordatorio constante de que no hay salida para mucha gente, Beat Cop no es tanto un ejercicio de empatía. Es satírico, sí, pero no es una "critica" a los Estados Unidos como uno podría imaginarse, es tal vez una vista a la típica premisa de película de policías sin filtros ni romanización.

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