Diario espacial [#1] (Cowboy Bebop):

Spike Spiegel y el diseño de personajes.









Me gusta mucho dibujar, es algo que hago desde pequeño. Entre mis dibujos encuentro diferentes figuras, temas y patrones, y sin embargo… ninguno logra capturarme como lo hace el rostro humano. Algunos dirán que es por pura costumbre, es lo que mejor comprendemos y lo que nos permite entender a los demás, lo que mejor comprendemos de la expresividad que denota el cuerpo humano; o que tiene un valor psicológico. Y eso es cierto, muy cierto, pero lo que a mi me captura, no es tanto el hecho de que el rostro sea increíblemente expresivo, pero justamente lo contrario, son las emociones poco definidas, algo vagas que más aprecio.
Habré dibujado alrededor de 700 retratos, y de entre ellos solo unos pocos han logrado conectar conmigo, no es por lo bonitos que se ven o lo reales que puedan parecer. No, son los que contienen una dicotomía, una contra posición de ideas, que no son una, pero varias cosas. En vez de dibujar tristeza o alegría, las dibujas a las dos en la misma imagen, y entonces añades trazos de furia, un algo de ternura en el pelo. Así, tenemos una suma de características que se contradicen entre sí, lo que intento transmitir ya no es tan evidente.
Es ahí donde la magia nace, en la oposición de ideas surge la reflexión. Agarremos a un objeto más concreto, a alguien. A Spike de Cowboy Bebop.











Es un hombre alto, más o menos de complexión normal, delgado. Sin embargo, es evidente que es el protagonista de la serie, es más llamativo, es “cool”. Esto es algo recurrente en la presentación visual de la serie: elementos fantásticos, sexy y románticos se oponen ( o más bien los mezcla), en mayor o menor medida a la humanidad, el tiempo y el dolor, que son los temas generales de la serie. Pero divago, volvamos a Spike. Es, sin duda alguna, cool, pero porta un traje azul, algo normal comparado a series como Naruto o Simon de TTGL, no se desmarca enormemente, no es ostentoso. No significa que los diseños de Cowboy Bebop sean menos excitantes visualmente, al contrario, son más sutiles, tendrán menos impacto, pero se quedan con nosotros; y esto es porque son más adultos.

Adultos en el sentido en que los ves y no parecen pedir a gritos tu atención. Hay una línea en los primeros tomos de Bakuman que dice que un buen diseño de Shonen es aquel que desborda de personalidad y es simple al mismo tiempo. Pero ese no es el caso aquí, los diseños de Cowboy Bebop evitan esa tendencia, y es lo que yo intento evitar en mi dibujo. Creo que la belleza va más allá de verse “bien”, que algo te agrade, vaya. El placer estético se da cuando, en la amalgamación de sonidos y ruidos encontramos música, es la capacidad del hombre de encontrar significado en lo que de otro modo parecería incoherente. Ahora, esto no tiene porque contradecirse con el hecho de llenar tus personajes de personalidad y de volver simples los diseños, al final todo depende de la obra en cuestión. Aunque si creo que, la gente confunde simple y minimalista con fácil de entender y directo.
Lo que quiero decir es que un diseño como el del Gurren Lagann tiene la potencia que tiene porque es magnético y símbolo de lo que es la serie en su totalidad. Kamina representa el corazón, la rebelión y la pasión, es el corazón y el cuerpo, por eso Gurren domina la parte inferior del cuerpo, y es un cuerpo voluminoso y, como no, con gafas de sol (que muestran la personalidad burlona de Kamina). Pero luego tienes a Lagann, que representa la empatía, solo posible a través de la inteligencia (Ojo, que no excluye al corazón), por eso este es la cabeza. Pero Gurren Lagann es muchísimo más, representa el alma del hombre, siempre ardiente. Por eso la utilización de los colores primarios, rudos y impactantes, por eso la glorificación del cuerpo de Gurren Laggan (el del hombre), porque es una apología a lo que somos. Pero también sirve como tumba en sus momentos más bajos, a uno de los personajes más importantes de la serie. El diseño humanoide de Gurren Lagann se contrapone al de los anti espirales, que son versiones distorsionadas o inimaginables para el mundo del 2D.






   Polifacético es la palabra, y Gurren Lagann es un buen diseño, no por lo pegajoso que pueda ser (que lo es), pero porque es más que simplemente visual, es un objeto que se explora de diferentes formas durante la serie, y por ende su diseño inspira una gran variedad de interpretaciones del objeto, esa capacidad de representar varias ideas lo hace expresivo. Es glorioso y juguetón, pero cuando Kamina se pierde a si mismo dentro de este, se vuelve en una cámara asfixiante, la tecnología absurda que le compone rompe completamente con la sensación de realismo. Pero esto se agradece, porque la serie no busca ser realista sino simbólica, favorece la expresividad del autor al mostrarnos las diferentes interpretaciones que se le pueden atribuir al taladro de Simon, por ejemplo.
Pero bueno, si volvemos a Spike, nos daremos cuenta que en su diseño, ya se muestra bastante de quien es, como la mayoría de sus compañeros. En su pose curvada, siempre floja, se muestra una melancolía, con su rostro largo y sus ojos a medio cerrar, intentando pasar de todo. Su “set” de expresiones se ve reducido adrede, porque el mismo se está conteniendo, esconde su pasado. El hecho de que el brazo ciborg de Jet no sea la fuente de las mejores escenas de acción, de sus habilidades, sino que es una parte más de de su cuerpo, y de quien es, nos muestra mucho como maneja el autor las identidades de sus personajes… son humanos. Entonces comprendemos que lo que falta, la pizca de oro, es que un diseño es grande dependiendo de su contexto, el arte es más que la suma de sus partes. Todo depende de lo que la obra intenta mostrarnos, y en este caso se trata de la marca permanente y dolorosa pero dulce que deja el pasado. Visto así todo conecta, el setting futurístico con las referencias a películas de los 60's, los personajes silenciosos y contemplativos, los diálogos de “será lo que tenga que ser”. Y en el fondo, como no, el diseño de personajes que viene a reforzar esta narrativa que se va formando lentamente, la mezcla perfecta de lo humano y lo mundano con lo fantástico e idealizado.





Todo encaja para hablarnos de un hombre cuyo pasado lo corroe, porque, así como el mundo que le rodea, parte de quién es, es determinado por su pasado, y por más que quiera cambiarse, hay cosas que no puede cambiar, y por más que quiera olvidarse, hay cosas que no puede olvidar. La identidad según Watanabe, y estoy de acuerdo con él, es algo que se va adquiriendo con el tiempo y que no deja de evolucionar, es un peso que siempre tendremos que cargar. Aún con todo esto, Spike, como todos nosotros, decide huir, por eso el lado fantástico de la serie, pero por más que intente no sentir, es humano (y por eso el contraste entre lo humano y lo fantástico), lo que de otra forma sería algo increíble, como lo son las naves espaciales o el brazo de Jet, aquí no son más que marcas que va dejando el tiempo en nosotros (Spike dice que la nave ahora hace parte de él, aferrarse a los objetos tiene más valor que un aprecio materialista, están atados a quienes somos), es algo que lo sigue a donde sea que vaya. Para la mala fortuna de Spike, el hombre es un ser que vive en el pasado, no solo literalmente pero también espiritualmente, y no es hasta que estemos dispuestos a ver el aquí y el ahora, entender que nuestra existencia precede todo y luego viene la esencia, que cambia constantemente, que entonces podremos seguir. Pero claro eso implicaría cuestionarse a si mismo, romper el ciclo es enfrentarse con su pasado.

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