Baby Driver o como hacer Hollywood bien





           Todo viaje tiene su fin.



No soy que digamos seguidor del cine popular, no es por ser agua fiestas pero las películas de héroes me ponen frío, no quiero decir que odio el cine estadounidense, porque sí que hay unos cuantos que valen la pena, (y reducir Hollywood al cine de super héroes es algo injusto, pero bueno). Sin embargo, hay algo en el cine de este señor (Edgar Wright, director de la adaptación de Scott Pilgrim, y sí lo sé, no es estadounidense), que me atrae mucho. Claro que, no está al nivel de los grandes, pero cuando quiero ver algo cool, un poco infantil pero que se le tiene que tratar con la seriedad y el respeto que se le debe a toda obra artística, vengo inmediatamente a ver una de sus películas. Con esto quiero decir que no se trata de uno de “mis placeres ocultos” o de algo para descansar/no pensar/ evadirse, ni nada de esas mierdas, yo respeto al trabajo de este señor, porque precisamente es un trabajo que aunque no carece de la profundidad temática o de reflexión que las obras excelentes, si que tiene una buena profundidad en la manera en que transmite dicho tema(una profundidad…), de nuevo, no es que sea excelente y se permite ciertos tropiezos de guion, y muchas veces se pasa de bombástico y espectacular, pero bueno para intentar ilustrar mi punto, vamos a hablar sobre su ultimo largometraje, Baby Driver.
Baby Driver es una película algo simple en su estructura, se trata de una narrativa centrada y fuerte, es decir que se centra en su personaje principal. Vemos las cosas a través de sus ojos, y somos testigos de su desarrollo como personaje, esto también implica que los demás personajes sirven sobre todo como los diferentes obstáculos o objetos que le influenciarán al largo del filme. Aquí se nos presenta a Baby, conductor de un grupo de criminales que pretende saldar una deuda con su jefe, un mafioso. Este es el argumento de la película que sirve como trampolín para hablar sobre la relación de este chico con la violencia, como lidia con esta y cual es el precio a pagar en un mundo lleno de decepción.
Lo interesante es realmente la manera en que su director nos da a entender lo que está pasando en la cabeza de su silencioso protagonista. Ese es el primer punto a favor de la película, que intenta alejarse lo más que puede de esa horrible tradición que se ha generado en la industria de la enorme cantidad de escenas exposición (de unos personajes o un narrador que lo explica todo vaya) ¿Entonces como se nos comunican dichas emociones?
Bueno… justamente haciéndonos sentir. Haciendo que nosotros nos demos cuenta, sin explicárnoslo. Así, ahondamos en su interior, sentimos y vemos lo que Baby, y en su interior descubrimos un enorme terror hacia la violencia, sí, pero también una crítica al escapismo, a la evasión como medio para escapar de sus problemas.
Vamos, que no es tan difícil, Baby lleva gafas todo el tiempo porque quiere esconderse de el mundo criminal que le rodea, le aterra a tal punto que en cada atraco siempre se nos muestran dos tomas de el viendo a las víctimas,
lamentandose como persona, por eso es que al final del filme, se le rompen als gafas constantemente, porque necesita crecer, madurar como persona.
Joder, si hasta su objetivo como persona es increiblemente infantil, escaparse con su novia en la carretera y con su música, es el sueño de evasión por antonomacia.
La música, en lo que hace más enfasis la película, en realidad también es un medio que Baby utiliza para evadirse, curiosamente estas escenas también son las más “entretenidas” para el espectador,
donde el espectador puede evadirse con Baby en sus fantasías de coches locos. Esta es especialmente importante, porque es la que conecta a Baby con nosotros, el espectador. Nos evadimos con el, y por eso cuando la música deja de sonar y solo escuchamos el pitido doloroso que tiene como resultado del accidente que sufrió de pequeño, realmente nos toca y entendemos que
lo que aparenta ser una película de coches y bandoleros en realidad esconde a un chico inseguro con una dolorosa marca del pasado con la cual lidiar.
Sin embargo cuando Baby por fin se libra de su trabajo como criminal, falla en entender que en esta vida nada es gratis, y que ha de enfrentar a sus demonios internos para redimirse. Pero para entender que pasa en la última secuencia de la obra, primero tenemos que analizar los dos atracos que se nos presentan durante el viaje de Baby en busqueda de la libertad,
antes del último, que representa su lucha final.
El primero, y quizá el menos importante, es aquel donde se nos presenta la idea detrás de Baby, esta es una película de atracos, sí, pero aquí nos quedamos con Baby, en el coche, toca esperar.
Esto antes que nada dibuja una separación entre Baby y los asaltantes, y de hecho todas las tomas son algo alejadas de Baby en su coche, como sugiriendo que está en su propio mundo, alejado de los demás.
Pero luego entra la música, que nos vuelve a conectar con el, y sus movimientos ridiculos, y la manera en que camina por la ciudad, que casi parece un comercial de coca cola,
excepto que solo Baby actúa así y los demás no le siguen el rollo. Esto, más sus compañeros gritándole a la cara que se va a tener que ensuciar las manos en algún momento y bla bla bla (por si eres un imbécil que no se ha dado cuenta de que está viendo una película), lo confirman, Baby está aterrado de la violencia, y a pesar de su enorme habilidad como conductor, no es feliz, no es libre.



El segundo atraco es casi más de lo mismo, Baby va, no se involucra demasiado, utiliza la música para evadirse y tal pero aquí cambian dos cosas,
primero vemos a Baby salvar a tres personas y literalmente respetar un semáforo, lo que construye al personaje un poco más, intenta hacer el bien ante todo, incluso ante sí mismo. También se nos presenta a Loco (otro criminal), que servirá como hilo conductor más adelante en la película.
Lo segundo que cambia es que este se supone es el último trabajo de Baby, y con esto se nos muestra una escena muy interesante donde se ve a el llevando el coche que utilizó para el crimen con el cuerpo de uno de sus compañeros (que Loco mató) mientras suena el pitido del cual hablé antes, y se nos muestran flashbacks de su madre, la metáfora es bastante sencilla, está intentando dejar su pasado atrás, comenzar de nuevo.
Sin embargo existe un tercer y último encargo, donde Baby se ve arrastrado de nuevo al hoyo de la violencia, al ciclo sin fin. Aquí pasa más o menos lo mismo que en la primeros dos atracos,
pero aquí Baby tiene que enfrentarse a dos de sus demonios, por un lado mata a Loco, que representa a la violencia personificada, cosa que ya exploramos en los dos últimos atracos, que Baby detesta.
Cuando por fin se libra de este, se enfrenta a un demonio aún más poderoso y quizá menos evidente, Buddy su otro compañero.
Buddy es más fuerte no solo físicamente sino que representa algo de lo cual todos somos prisioneros, como diria Diógenes, los vicios, los exesos, las evasiones. En la película se nos explica que Buddy probablemente era parte de la sociedad normal y de hehco es el bandido que más empatisa con Baby, se muestra humano, lo comprende. Sin embargo con la muerte de su novia, incluso Buddy debe regresar a la realidad, y en su confusión decide vengarse contra Baby. Visto de esta forma, este último combate es Baby intentando desaserse de su necesidad de evadirse, de enfrentar su pasado y acabar de una vez las cosas. Finalmente llegamos a la conclusión de la cinta, Baby parece por fin cumplir su sueño, sin embargo es arrestado y condenado por 25 años.
¿Qué final más frío no?
Sin embargo estoy más que de acuerdo con este final, porque esto realmente simboliza el hecho de que Baby ha madurado como persona, se enfrenta a su pasado y a su destino a la vez, hace lo correcto. De hecho hasta se le ve como un héroe en la forma que escapa del helicóptero policíaco como si fuese un especie de ninja. Pero por eso es importante ese pasaje en la prisión, donde las diferentes víctimas de sus crímenes hablan bien de el, porque muestran dos cosas importantes, la necesidad de la de la justicia y el hecho de tratar de ser mejor persona en sus actos, de que no se trata solo de ser el mejor, el que pega más duro o el que va más rápido porque eso no cambiará las cosas; y también en cierto modo que el bien no se hace en el que, sino en como haces las cosas.






Bueno. En conclusión Baby Driver no es una película ejemplar, tiene sus errores, una damisela algo estúpida, demasiado obvia, como no, y como sea no es tan exigente como pudo haber sido. Pero oye, hacía mucho que no iba a un cine y salia con una sonrisa y ganas de escribir.
Es una película humilde, que busca ante todo transmitir bien su mensaje, pero que también esconde a un Edgar Wright que se quiere comer el mundo. Porque lejos de la típica película de evasión hollywoodense, Baby Driver muestra que se puede hacer más dentro de los géneros más estancados,
y que no hay que caer en la trampa del arte en forma de escapismo.

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