El sexo como lo conocemos es una mentira







           De como un manga me enseñó sobre lo incómodo que resulta hablar de nuestra sexualidad






Mi experiencia lesbiana con la soledad no es un manga que digamos complejo, tiene un narrador que describe gran parte de lo que pasa en el manga y este último podría prácticamente ser un libro de auto ayuda -vamos que su presentación no es muy interesante- y no se arriesga en presentar un desafío al lector. Es simple. Tan simple que resulta fascinante, porque tenemos a una persona que ha sufrido toda su vida desnudándose ante nosotros. Esto no se trata de sentir, porque ni ella comprende lo que siente, pero de entender el dolor reprimido que uno trae en si.

¿El resultado? Una reflexión constante sobre uno mismo y porque llegamos a tal estado.
Pero en el ojo del huracán, y lo que a mi me interesa discutir hoy, está el sexo. Para la protagonista el sexo es como Voldemort, impronunciable y casi maldito, no tanto sagrado. Ella explica porque se siente así, su historia es personal y no tiene porque aplicarse a nosotros, pero como cualquier obra íntima, se crea una conexión con nosotros. Yo creo entender a Kabi Nagata. A mi no se me prohibió hablar de sexo, pero empatizo enormemente con ella cuando siente esa des conexión a la hora de tener relaciones con otra mujer. Porque, si bien no se me ha prohibido sentirme como me siento con respecto al sexo, se me ha impuesto una manera de verlo.

No puedo hablar por todos cuando digo que todos sabemos como es la pornografía, pero puedo hablar por mi mismo, y con el tiempo he comprendido que, el porno y el acto sexual no tienen la misma finalidad. Existen chats eróticos donde lo único que se hace es describir lo que imaginas que estás haciendo, es un juego de rol. Son estos los que me han inspirado a escribir este texto, y aunque nunca me he ubido a uno, me sorprendió como la gente puede llegar a tales extremos en busca de sexo. Pero me equivocaba, no buscan sexo.

La pornografía y estos chats eróticos no son para aquellos que desean tener sexo pero no pueden. Son una fantasía que nos hemos creado de lo que es el acto sexual. Son divertidos y exitantes, y si bien no niego que el sexo pueda a llegar a serlo, creo que es muchísimo más complejo. Se ve muy bien en ese momento donde la protagonista tiene relaciones con una prostituta, la escena no es nada sexual, o al menos no de su lado de ella, resulta incómoda y distante, alienante. Porque el sexo últimamente es comunicación, y con esta realización la autora se dio cuenta que acostarse con alguna persona no iba a cambiar nada, porque su problema tenía más que ver con conectar con los demás, como individuos; humanos que no solo son cuerpos objetificables.

La pobre tenía, como muchos de nosotros, una visión falsa de lo que es, pensó que el sexo era esta actividad idealizada y glamurosa, divertida y excitante. Y repito que no niego ese lado, pero me resulta curioso que en una sociedad donde el individuo está cada vez más desconectado de la sociedad, donde resulta más cómodo cerrarse a los demás… decidimos esconder una parte fundamental de lo que es el sexo, la comunicación. La escondemos bajo una manta de diversión superficial. Porque esta última es más bonita, más sexy, más simple. Pero el sexo es como es y deberíamos aceptarlo, no reprimirlo… mucho menos cuando se trata de la parte más bella y humana del acto sexual.





Como siempre, gracias por leer.

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