me quero morir



Hay un momento en Dark Souls III, cerca del desenlace del juego, que no solo no puedo sacarme de la cabeza pero que tampoco puedo expresar con palabras, ni exprimir su escencia. Es como, si simplemente fuese parte de un todo; es la misma sensación que tengo cuando veo a Satou de NHK partir tan lejos de la humanidad, es la misma sensación que tengo cuando veo el final del tercer día de Majora's Mask, es un especie de tragedia, pero aquí no hay ninguna divinidad que lo manipula todo, ni un enemigo al cual parar, es una fatalidad, simplemente pasó, es parte de un todo.
Leo mi texto y me doy cuenta que nisiquiera he explicado cual es ese momento que tanto he exaltado. Hablo del momento en el que le das los ojos a la guardiana del fuego. Es evidente que algo ha cambiado, y para la pena del jugador ( si este no vió un tutorial en youtube par ver como sacarse el final "malo"), este problemente nisquiera comprender lo que acaba de pasar, lo único que entiendes es que la música del santuario de fuego ha cambiado, y en vez de la melodía más o menos nostálgica, que recordaba al primer Dark Souls, tienes que soportar la carga de escuchar esa lugubre y silenciosa canción. Para los que no hayan escuchado esta canción, o no comprenden lo que digo, el nombre de este es "secret betrayal". El nombre lo dice todo. Supongo que depende del jugador, pero en mi caso esto me hizo sentirme como un asco, acababa de destruir al mundo, a una civilización entera. Pero lo peor es que podía apuntar a un culpable, y ese era yo mismo. Resulta que, al darle los ojos a la guardiana de fuego, esta pierda su pureza, su fe ya que ahora puede ver, y por ende es como tu: humana. Acabas de joder el propósito de la vida de alguien más, acabas de sumir la vida misma en la oscuridad.
Supongo que habra unos que lean esto y dudaran mucho de su vericidad, o acaso tendrán una interpretación diferente. Pero como yo lo veo, Dark Souls III es un juego lleno de una atmósfera trágica, pesada. Esto se ved claramente en el final del juego, donde incluso si decide avivar la llama, esta es de un tamaño reducido, y al final la pantalla se sume en una oscuridad entera. Pero regresando al momento del cuál hablaba con anterioridad, creo que lo que realmente hace que sea tan fuerte es la amargura con el que es tratado. Para conseguir los ojos de la guardiana de fuego tienes que de manera bastante literal, sumergirte dentro de la oscuridad (después de matar a Oceiros) y luego, después de matar al primer boss del juego otra vez, darte cuenta de que estás en un mundo donde el héroe, que eres probalbmente tu, nunca llegó (dado que unos no muertos parecen estar adorando tu tumba), y aún así vas y agarras los ojos del cuerpo de la mujer que, "por mera coincidencia", tiene una historia increíblemente triste y trágica.
Resulta que en el curso del juego esta llega a santuario de fuego, junto con su protector. Esta te dice que le des libros en braile, que te puede leer, estos te dan hechizos. Si le das libros oscuros te darás cuenta que esta reacciona a estos como, por ejemplo, un no fumador reacciona al fumar por primera vez. Duele, pero en ese dolorhay una tentación, quizá alimentada por la curiosidad, que le hace querer seguir; de la misma manera, estos libros le producen un malestar y, en su ceguera, comienza a ver sombras, pero esa misma oscuridad la llama, la seduce, y termina por decirte que vuelvas, que le traigas más libros. Quizá no sean las mismas causas que las de un fumador, y tampoco las mismas consecuencias; finalmente, cae en una oscuridad absoluta, y su último deseo es que alguien le ofrezca una mano, que alguien la toque para así poder volver una vez más a la luz, y así poder ser asesinada por su propio protector, Eygon (que por cierto como somos unos cabrones, matámos).

A lo que quiero llegar es que aquí, sin duda, hay algo

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